lunes, 2 de junio de 2014

Angel Food



 


Hoy os traigo un "Angel Food" o lo que podríamos traducir como.. "bizcocho de ángel" ..no se si será la traducción correcta, pero vamos, en mi casa es uno de los bizcochos "divinos". En el mismo día cae, no quedan ni las miguitas. Gusta a los enanos (incluida mi tropa más mis sobris), a los papás de las criaturas y a la abuela... (hasta se ha comprado un molde para hacerlo).


Como ya os comenté en una de mis primeras entradas del blog, es un bizcocho muy ligero. Está básicamente hecho de claras de huevo, azúcar y un poquitín de harina. Vamos quien se va a resistir? Lo único que hay que tener es el molde especial para hornearlo.




Pues dicho esto empezamos con los ingredientes:

- 9 claras de huevo (250 ml) yo utilizo claras pasteurizadas de Mercadona
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de cremor tártaro *
- 100 gr. de harina tamizada
- 300 gr. azúcar tamizada
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla

* el cremor tártaro, se utiliza para estabilizar las claras, aumenta su volumen. Es indispensable para hacer este tipo de bizcochos y no se puede sustituir por ningún otro ingrediente.

Lo primero que vamos a hacer es tamizar tanto la harina como el azúcar, cuantas más veces tamicemos la harina más fino saldrá. (yo lo tamizo tres veces)

Precalentamos el horno a 170 ºC.

Batimos las claras junto con el cremor tártaro y la sal unos segundos con las varillas hasta que se disuelvan completamente.

Aumentamos la velocidad de nuestro robot  para montar las claras y obtener picos. Vamos añadiendo el azúcar a cucharaditas (sin prisa pero sin pausa). Vemos que va tomando un aspecto más brillante, ahora los picos son mucho más consistentes. Echamos el extracto de vainilla y batimos unos segundos más.

Incorporamos la harina a velocidad baja,cucharada a cucharada, de modo que vaya integrándose del todo en la masa. Al final tenemos una mezcla esponjosa.

Pasamos la mezcla al molde con ayuda de una espátula de silicona y listo para hornear...

Horneamos durante 45 minutos (sin abrir en ningún momento la puerta del horno).

Una vez pasado este tiempo, dejamos enfriar sobre sus "patitas" por lo menos una hora. Después desmoldamos y pasamos a una rejilla.




Así sólo está riquísimo, a mí me recuerda a las nubes o marshmallow. En esta ocasión como lo hicimos para comer en una reunión familiar le decoré con una cobertura de chocolate.





Para la cobertura pongo la misma cantidad de chocolate que de nata líquida. Caliento el chocolate y cuando está fundido añado la nata. Remuevo constantemente hasta tener un color homogéneo y listo.





Pues hasta aquí el post de hoy, espero que os animéis (merece la pena hacerlo)



Ana.



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